La Fifa marca la pauta y lanza nuevos estándares para pasto sintético en 2014.

 

En los años 60 y 70 se elaboraron los primeros prototipos de césped sintético, destinados a pabellones deportivos. Desde entonces, el césped artificial ha experimentado una impresionante evolución y ahora se puede ver en numerosos campos de fútbol repartidos por todo el mundo. En la actualidad, se instala ya la tercera generación de césped sintético, que ha conseguido imitar casi a la perfección el césped natural. Con los nuevos estándares 2014, que incluyen pruebas y criterios de evaluación mejorados, se da inicio a una nueva era en el desarrollo del césped sintético. 

El césped artificial se utiliza desde hace décadas. Comenzó a cosechar su fama a mediados de los años 60, cuando se instaló en el estadio de béisbol del Astrodome de la ciudad texana de Houston. Desde entonces se ha avanzado mucho en el césped sintético, hasta el punto de que el mundo del fútbol también ha llegado a apreciar las ventajas de este material. 

Y esas ventajas son más que evidentes. El césped artificial permite que sea utilizado los siete días de la semana, incluso si las condiciones son adversas; además, necesita mucho menos mantenimiento. No es de extrañar, pues que tanto en el ámbito del deporte profesional como en el amateur, en las asociaciones deportivas a escala nacional, regional o local y también en los centros deportivos universitarios, se utilice cada vez más. En aquellos lugares donde las condiciones climatológicas no favorecen el crecimiento de la hierba o donde los recursos acuíferos son limitados, las superficies de césped artificial son la alternativa perfecta.

La minuciosidad de las pruebas mejora la comodidad de su uso
Desde el año 2001, la FIFA colabora activamente en garantizar la calidad de las superficies sintéticas y, por ello, es también partícipe en su continuo perfeccionamiento. Su arma principal es el "Programa de calidad de la FIFA de césped sintético", a través del cual se otorga el sello de calidad FIFA RECOMMENDED a los que cumplan con las máximas exigencias de calidad. 

Requisito indispensable para recibir el citado sello es superar los innumerables ensayos en laboratorio y en condiciones naturales, con los que se evalúa la respuesta de las superficies sintéticas comparadas con las del césped natural en buenas condiciones. A estas pruebas se añaden los controles regulares y el continuo desarrollo del producto, además de la investigación en nuevas instalaciones y métodos de mantenimiento.

Los meticulosos ensayos consiguen que el producto cumpla con las mismas demandas que se exigen a las superficies de césped natural en condiciones óptimas, por lo que es de la máxima calidad. Para mejorar aún más estos estándares, no se deja de investigar de manera intensiva en colaboración con universidades, laboratorios y organismos deportivos. 
 

 
 
 
 
La FIFA anuncia un nuevo hito en el desarrollo de césped sintético

Desde la introducción en 2004 del césped artificial en las Reglas de Juego, no ha dejado de crecer la demanda de estas superficies; 
además, los estándares marcados por la FIFA han contribuido ha mejorar la comodidad a la hora de jugar en estas pistas. Pero todavía le queda mucho camino por recorrer al desarrollo de las superficies artificiales, ya que a pesar de los evidentes adelantos, existen aún reticencias por parte de futbolistas y entrenadores. 
 
 
En futuras investigaciones, la FIFA se centrará aún más si cabe en las necesidades y las opiniones de estos dos grupos de 
protagonistas del fútbol y las incluirá en los requisitos que se elaborarán en el año 2014. Los nuevos ensayos permitirán explicar la influencia que la superficie de juego tiene en la probabilidad de lesión o si cansa más jugar en canchas de césped artificial. La capacidad de adaptación de los jugadores a las distintas superficies o la manera en que se acomoda la bota del futbolista a la hora de esprintar, saltar o girar con brusquedad son materias que se conocerán con mayor profundidad. 

Los nuevos estándares de 2014 significarán, pues todo un hito en la evolución del césped artificial y permitirán que las instalaciones del mañana sean aún más consistentes, adaptativas y "verdes", es decir, sostenibles. Tecnología de vanguardia, métodos de ensayo mejorados y una amplia batería de pruebas serán primordiales en las superficies venideras. El futuro ya está aquí
 
 

 

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